La
investigación nunca ha estado ausente de los intereses de la
EIA. Sin embargo, en los primeros años, los grandes esfuerzos
estuvieron concentrados en la consolidación de los primeros programas
de formación de pregrado, la dotación de su infraestructura,
la motivación y vinculación de los mejores profesores
y estudiantes en un ambiente de grandes dificultades jurídicas
y limitaciones económicas.
En la década de los ochenta, tal como se menciona textualmente
en el libro “tradición e innovación”, “se
caracterizaba a un docente universitario como una persona que investiga,
publica los resultados y los comunica a los estudiantes. La EIA no podía
estar ajena a esta tendencia, máxime cuando en su mira ha estado
siempre el ser un centro de educación de la más alta categoría.
Empero, la dura realidad de la estrechez económica, una vez más,
era el principal obstáculo. […] Cuando se graduó
la primera promoción no faltaron las voces de quienes pedían
que la EIA se embarcara en postgrados y asumiera tareas investigativas
de envergadura. Los directivos, invocando la sensatez y la prudencia,
lo consideraron prematuro para la institución.” En 1984,
en su informe anual, el rector Alberto Quevedo Díaz, ratifica
el interés por “llegar en el futuro a ser un centro importante
de investigaciones científicas en el país, atendiendo
así a los anhelos de los fundadores y a las esperanzas de la
comunidad”.
Así, en la conmemoración del décimo aniversario,
el rector incluye en su discurso el interés de la institución
por incursionar en la realización de proyectos de investigación.
Menciona entonces el esfuerzo realizado en 1985 para realizar el primer
proyecto de investigación en el área de materiales con
financiación del ICFES por $7.060.000, entregados en calidad
de préstamo con un plazo de cinco años y un interés
anual de 12%. También menciona: “En 1986 se iniciaron gestiones
ante Colciencias para un convenio de cooperación. Los trámites
se estaban adelantando en un marco de negociaciones que dejaba esperar
un resultado positivo; pero con el retiro del ingeniero Eduardo Aldana
de la dirección de Colciencias se paralizó la marcha del
proyecto y fue preciso cancelarlo”.
Llega el año 1998, vigésimo aniversario de la EIA en el
que se constataba el fortalecimiento de la actividad académica
con sus siete programas de pregrado y su primer programa de postgrado.
Sin embargo, concentrada aún en la formación, apenas registraba
cuatro proyectos de investigación realizados desde su fundación
hasta ese entonces.
En octubre de este mismo año, se presenta la Declaración
Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI: Visión
y acción, emitida por la UNESCO en París, en la cual se
afirma: “A la hora de determinar las prioridades en sus programas
y estructuras, los establecimientos de educación superior deberán
[…] promover y desarrollar la investigación, que es un
elemento necesario en todos los sistemas de educación superior”.
Es así como el rector, ingeniero Carlos Felipe Londoño
Alvarez, enfatizó entonces “aunque entre el deseo y la
realidad existe un abismo que es patético en este caso particular,
se ha iniciado al menos un proceso en el que la investigación
deberá adquirir un sitial más alto en la vida de la Escuela.”
Y para apoyar esta propuesta se puso a funcionar la dirección
de investigación.
Muchos aspectos deben trabajarse para fortalecer la investigación
en una Institución de Educación Superior. Uno de ellos,
y podría decirse que el fundamental, es la formación y
consolidación de los grupos de investigación como el eje
o núcleo de producción intelectual.
En el año 2002 se inscribieron ante Colciencias, con el aval
institucional, los primeros grupos de investigación de la EIA:
GABiS y el grupo de Ingeniería AdministrativaColciencias periódicamente
realiza convocatorias para medir la productividad de los grupos registrados.
Dependiendo de estos indicadores, un grupo puede ser reconocido o no
y posteriormente, si estos indicadores son aún mejores, puede
llegar a ser clasificado en categorías C, B y A o de excelencia.
En convocatoria del año 2004 obtuvo por primera vez el reconocimiento
de Colciencias un grupo de la EIA: GABiS. El año 2006 fue de
trascendental importancia para la institución en este aspecto,
pues cinco de sus grupos obtuvieron no solo el reconocimiento sino la
clasificación en categorías B y C.
Es así como de cara al trigésimo aniversario, con orgullo
compartimos con la comunidad académica la formación de
ocho grupos de investigación, cinco de ellos reconocidos y clasificados,
con 32 proyectos formulados, de los cuales iniciaron 23, que sumados
a los 11 que venían en ejecución desde años anteriores
registran un total de 34 proyectos activos durante el año 2006.
El trabajo continúa y el compromiso es cada día mayor.
La investigación no es exclusiva de los profesores. Es necesario
e importante motivar con actividades que permitan el acercamiento paulatino
de estudiantes, egresados e incluso empleados a ella. Es por eso que,
con el fin de formar para la investigación, la EIA estableció
desde 2002 los grupos de profundización como un mecanismo institucional
para promover la formación académica participativa alrededor
de un tema específico y que consolide la cultura de investigación.
En el segundo semestre del año 2006 se contó con 13 grupos
de profundización activos que generaron 17 productos de calidad,
entre los que se cuentan proyectos de investigación formulados,
ponencias presentadas en diferentes eventos nacionales y diseño
y construcción de prototipos.
Finalmente, mil y mil gracias no solo a quienes se han mencionado aquí
sino también a todos aquellos, miembros de nuestra comunidad
académica, que han hecho posible que la investigación
de hoy en la EIA sea otro motivo de orgullo.
PALABRAS
DE LA DIRECTORA DE INVESTIGACIÓN, INGENIERA NATHALIA VELEZ LOPEZ
DE MESA
FEBRERO
14 DE 2007