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Entrevista con una de las tres egresadas de la EIA que han resultado ganadoras del concurso Innovadores Menores de 35 Latinoamérica de MIT Technology Review en español, versión 2017.

Stephanie, egresada de Ingeniería Biomédica en diciembre de 2014, creó el dispositivo Ijwi (término que significa “voz” en Ruanda –África–), dirigido a niños con autismo no verbal (que no desarrollan el habla) y con parálisis cerebral para ofrecerles una vía de comunicación con sus cuidadores, profesores y familiares en el país africano. Este proyecto lo desarrolló por medio de la empresa Assistive Labs, un emprendimiento suyo junto a la colombo-estadounidense Alexandra Berrío y el peruano Tomás Vega.

 

Universidad EIA (EIA): ¿Cómo surgió este proyecto, por el cual hoy le premian?

Stephanie Valencia Valencia (SVV): En Ruanda estuve en junio de este año, pero la iniciativa existe desde abril de 2015. Todo empezó como proyecto de grado con mi compañero Sebastián Uribe. Queríamos hacer algo poco convencional en el área de rehabilitación, con enfoque de diseño universal. La idea era producir tecnologías teniendo en cuenta a personas de distintas habilidades y capacidades, queríamos desarrollar una herramienta que pudieran usar niños con y sin discapacidad visual e incluirlos a todos en un proceso educativo con impacto social para un ambiente escolar. Teníamos un gran interés por co-diseñar con niños y diferentes personas.

EIA: El reporte de MIT Technology Review dice que usted trabajó junto a Alexandra Berrío y Tomás Vega… ¿También eran compañeros suyos en la universidad?

SVV: No. En 2013 participé en una competencia de diseño de productos para personas con discapacidad, organizada por la Red RESNA (Rehabilitation Engineering and Assistive Technology Society of North America). El reto era diseñar una tecnología de bajo costo para que una familia con un niño con discapacidad visual pudiera tener una noche recreativa en la que todos pudieran jugar a la vez… Se diseñó un juego de mesa que enseña cómo los colores se combinan. Por esta competencia, me puse en contacto con Alexandra y Tomás.

EIA: ¿Qué quisiera decir en este momento que recién fue seleccionada para el premio?

SVV: Creo que no nos podemos dejar definir por una disciplina, estamos en un mundo en el que muchas disciplinas reunidas solucionan un problema y, en este caso, el problema es la falta de herramientas adecuadas para las personas con discapacidad. El ambiente los limita y les presenta barreras, por eso tenemos que hacer esfuerzos para que todas las personas puedan participar más en la sociedad, todos tenemos derecho al ocio, a disfrutar, a estudiar... Necesitamos priorizar la inclusión en el país.

EIA: Muchas veces se escucha decir eso, por ejemplo, por parte de los gobiernos… ¿Por qué cree que es importante trabajar por la inclusión?

SVV: Desde un punto de vista económico, cuando una persona no tiene herramientas para tener autonomía, requiere que otra persona cuide de ella. Esto hace que menos personas en esa familia puedan trabajar y esto se vuelve un círculo vicioso o, como lo llaman algunos, un “círculo de la pobreza”. Unas herramientas adecuadas podrían abrir nuevas posibilidades para que estas personas participen más en la sociedad. Además, estamos perdiendo la oportunidad de conocer personas con diferentes perspectivas que empiecen a tener más participación en la sociedad.

La tecnología a veces, sin quererlo, puede ser excluyente porque suele estar dirigida solamente hacia cierta parte de la población. Qué bueno que los diseñadores, desarrolladores e ingenieros piensen en la tecnología inclusiva para que sea usada por una mayor cantidad de personas. Todo el mundo tiene derecho a una vida que pueda disfrutar al máximo y en la que pueda participar al máximo.

En discapacidad no existe como ‘una talla que les sirva a todos’. Cuando hablamos de discapacidad, no hay una persona igual al otra, puede que alguien tenga autismo no verbal, pero pueda comunicarse perfectamente y desarrollarse en otras áreas… De pronto otra persona no tenga autismo, pero no pueda mover las manos para escribir… Ninguna solución será igual o aplicable a todo el mundo, por eso es importante que los desarrollos sean de código abierto, con participación de personas técnicas y clínicas, es muy importante trabajar en equipo.

La razón por la que lo pudimos hacer en Ruanda es que el gobierno está comprometido con la educación inclusiva y tiene metas definidas.