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Mateo Duque y Michael Muñoz

Con sus propias palabras, un egresado de la Universidad comparte los factores de éxito, los aspectos innovadores y los impactos positivos, de su recorrido como emprendedor.

Por: Michael Muñoz Villegas, egresado de Ingeniería Mecatrónica

 

Nuestra historia de emprendimiento comenzó hace seis años cuando me encontraba en el noveno semestre de Ingeniería Mecatrónica y mi amigo Mateo Duque Castro –ahora socio y colega– se encontraba en el séptimo de Ingeniería Administrativa, ambos en la EIA.

Teníamos claro que queríamos comenzar en el camino del emprendimiento, pero en realidad no teníamos una exacta idea en mente de con qué comenzar. Sabíamos que queríamos algo que le ayudara al bolsillo de las personas y las empresas, por lo que seguimos en la búsqueda.

La idea de la iluminación led llegó a nuestra mente algún día en una conversación. Era un tema muy nuevo en Colombia en esa entonces y apenas se estaban trayendo los primeros productos que, aparte de permitirles ahorrar dinero a las personas y empresas, también le ayudaban al medio ambiente por el ahorro energético y la disminución de los residuos tóxicos. Nos encantó la idea.

Nos presentamos al concurso Capital Semilla de la Alcaldía de Medellín y resultó que todas esas clases de Formulación y Evaluación de Proyectos con el profesor Christian Lochmüller sirvieron para algo: nos ganamos el concurso como la mejor idea de emprendimiento en ese año.

Nos dieron diez millones de pesos o, como nosotros los llamamos, “la patadita de la buena suerte”. Abrimos un local en la Calle 10, un poco más abajo del Parque de El Poblado y allí comenzamos a vender luces led que comprábamos a otros importadores locales. Nosotros mismos instalábamos las luces, montados en escaleras en las casas, apartamentos y algunas empresas de Medellín. ¡Era un trabajo arduo!

Se nos metió en la cabeza la idea de importar. Aprendimos cómo se hacía, conseguimos más recursos financieros y trajimos nuestra primera importación, algo menos de un contenedor pequeño, lo que nos permitió abaratar costos.

Comenzaron a aparecer personas interesadas en distribuir nuestros productos de iluminación led, lo cual nos pareció genial. Así, nos podíamos enfocar en traer productos de muy buena calidad a un excelente precio y ellos se encargarían de realizar los proyectos... “¡Fantástico!”, dijimos.

Abrimos un sitio web y nos enfocamos en seguir buscando productos, importando y consiguiendo nuevos distribuidores. Fuimos a las ferias de iluminación led en China y seguimos aprendiendo. Había transcurrido menos de un año desde esa primera importación y ya nos habíamos mudado a un nuevo espacio en una zona industrial con una bodega mucho más grande en la cual podíamos crecer con tranquilidad.

Fuimos contratando personal administrativo, ejecutivos comerciales, auxiliares de bodega, mensajero, en fin, todo el talento humano que va requiriendo una empresa cuando va creciendo. De pronto, éramos más de doce personas. Nos dimos cuenta de que nos gustaba darle a oportunidad a personas que no tenían absolutamente ninguna experiencia laboral, para que trabajaran con nosotros y formarlos.

Poco a poco nos hicimos a un nombre y los proyectos importantes fueron llegando de la mano de nuestros clientes, distribuidores y personas de nuestro equipo de trabajo: Grupo Nutresa, Colgate Palmolive, Une, Sura, Ecopetrol, proyectos gubernamentales, centros comerciales de todo el país, son algunos entre muchos otros clientes.

Nos surgió una nueva pregunta: ¿qué pasaría si este mismo modelo de negocio lo aplicáramos en Estados Unidos? ¡Allá todo es más grande! Y nos tiramos al ruedo. A principio de 2016, abrimos operaciones en Florida, en una ciudad cercana a Tampa. Conseguimos una bodega con una oficina y comenzamos exactamente el mismo proceso que desarrollamos en Colombia: buscar los productos más adecuados para el mercado,

aprender a importar en Estados Unidos, abrir un sitio web, conseguir distribuidores, contratar personal, etc.

Dentro de muy poco, se cumplirán dos años de haber iniciado nuestras operaciones en Estados Unidos y con orgullo podemos decir que somos la primera empresa multinacional de origen colombiano en el mercado de la iluminación led.

Ha sido un camino largo y han sido muchos los obstáculos que hemos tenido que superar, pero creo que con perseverancia y paciencia todo se logra. No me atrevo a dar un número exacto de cuánto dinero les hemos ahorrado a las personas y empresas que han sido nuestros clientes, o de cuántos desperdicios tóxicos hemos logrado evitar en todo este tiempo, sería un estudio demasiado complejo de hacer. Lo que sí está claro es que nuestro próximo objetivo es Europa: queremos convertirnos en una empresa global que fabrique y distribuya productos de iluminación led en todo el mundo.