El estudiante de Ingeniería Civil que actualmente cursa un semestre académico en Alemania comparte su experiencia, en la que los conceptos aprendidos en la EIA le fueron útiles para ganar un concurso de puentes en el país bávaro.
 
Por Pedro Urrego Gómez, estudiante de Ingeniería Civil.
 

Les escribo desde Alemania para compartirles una alegría.  

Actualmente estoy cursando un semestre de intercambio en la RWTH Aachen University. Una de las materias que estoy cursando es de la línea de análisis estructural y en abril, cuando comenzó el curso, el profesor nos invitó a participar en un proyecto-concurso de puentes.  

El trabajo consistía en formar grupos de tres personas para diseñar un puente que pesara 100 gramos, tuviera una longitud de 30 centímetros y un ancho máximo de 5 centímetros. Este sería impreso en 3D. El ganador del concurso sería el puente que mayor puntaje sacara mediante una ecuación en la que la carga máxima soportada era el ítem con mayor valor. También se obtendrían puntos adicionales si el puente pesara menos de 100 gramos y si su diseño convencía al jurado, conformado por algunos profesores del Instituto de Estructura y sus asistentes.  

Me animé a participar junto con dos compañeros alemanes y presentamos un puente conformado por elementos tipo cercha. Competimos contra otros siete equipos.

Evitar la falla por pandeo, buscar que la mayoría de elementos trabajaran a tracción, lograr un buen brazo interno entre los elementos a tracción y compresión y darle una buena estabilidad a la estructura (los análisis de estática eran en 2D pero el puente en 3D), fueron las tres consideraciones principales que gobernaron nuestro diseño.  

El día de la competencia nuestro puente pesó 92 gramos, obtuvo una calificación por diseño de noventa sobre cien y aguantó una carga máxima de 195 kg. Logramos el primer puesto y superamos al puente que se ubicó en el segundo puesto casi por el doble de capacidad de carga (este soportó 107,5 kg).

El resultado me emocionó muchísimo e inmediatamente pensé en mis profesores de la EIA, quienes a lo largo de mi carrera me han motivado y ayudado a entender el comportamiento de las estructuras. Me acordé mucho de sus explicaciones en clase, del tiempo que me dedicaron cuando tuve dudas, de sus ejemplos para resolverlas, de la felicidad en los exámenes en los que me fue bien y de la motivación a seguir estudiando cuando saqué una mala nota (que fueron varias).  

Aquí, aprendiendo sobre temas nuevos y profundizando algunos estudiados en Colombia, sigo relacionando fenómenos de la estática, la mecánica de materiales y el diseño estructural, en los que mis maestros en Colombia me introdujeron. A ellos les agradezco mucho todo lo que me han enseñado, pues fueron fundamentales en este triunfo.