En la actualidad todos los procesos relacionados con la humanidad y aquellos fenómenos que a ésta le conciernen están generando grandes volúmenes de datos de una manera cada vez más desproporcionada y sin control, que requieren un tratamiento adecuado. Big Data se refiere al conjunto de técnicas, métodos y tecnologías que hacen posible el análisis y gestión de dichos datos, muchos de los cuales requieren de procesamientos que distan mucho de los tradicionales, pues gran parte de estos no responden a estructuras estandarizadas (por ejemplo: datos almacenados en bases de datos relacionales) sino que provienen de fuentes heterogéneas como redes sociales, correos electrónicos, foros, blogs, videos, audios, imágenes, entre otros. Uno de los objetivos primordiales del Big Data es facilitar la toma de decisiones de acuerdo con los ritmos y necesidades impuestas por cada núcleo de negocio en particular. A partir de esto, si se hace referencia a la sostenibilidad como uno de los núcleos de mayor importancia en las organizaciones y sociedades contemporáneas, se hace evidente la necesidad de diseñar, desarrollar e implementar de manera consistente y ágil sistemas de Big Data que les den soporte. Sostenibilidad es un término muy amplio, pero en general hace referencia a la capacidad de mantener en el tiempo el desarrollo de las organizaciones, comunidades, o sociedades, haciendo un buen uso de los recursos disponibles, esto es, sin arriesgar ese mismo desarrollo en el futuro.


¿Pero cómo el Big data puede aportar a la sostenibilidad?
Los sistemas de Big Data potencialmente favorecen la creación de entidades inteligentes (Organizaciones, Comunidades y Sociedades), pues a partir de los hechos del pasado y presente (en ocasiones en tiempo real), recolectados y gestionados apropiadamente se puede llegar a inferir las soluciones para los potenciales problemas que se presentarán a mediano y largo plazo. Un concepto claro que puede mostrar la relación entre el Big Data y Sostenibilidad son las denominadas ciudades inteligentes, en las cuales los recursos serán gestionados con base en las informaciones que los analistas de datos obtendrán a partir de las relaciones encontradas entre diversas variables que por sí solas no sugieren nada particular. Por ejemplo, la relación que existe entre la cantidad de transacciones vinculadas con el pago de combustible en fechas típicas de vacaciones y la disminución del tráfico vehicular en una ciudad determinada y a su vez el aumento del consumo de agua potable. Teniendo en cuenta las conexiones identificadas mediante dichos procesos de análisis, será posible prever, proyectar y modelar la gestión de los recursos (la mayoría de las veces escasos) buscando mejoras en ámbitos diversos, donde cada vez más todos los dispositivos generadores de datos permanecen interconectados.
A manera de síntesis, es cada vez más evidente la necesidad de utilizar herramientas tecnológicas como el Big Data para posibilitar la toma de decisiones acertadas que permitan el desarrollo equilibrado y sostenible de una sociedad altamente demandante de recursos.

Escrito por: Johan Gabriel Vélez Macías
Director Ingeniería de Sistemas y Computación