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Los egresados de Ingeniería Biomédica de la EIA, María Alexandra Tamayo Castrillón y David Leyton Cifuentes, han sido incluidos por MIT Technology Review dentro de su lista de los innovadores menores de 35 años más relevantes de América Latina en 2019. Así, ya son trece talentos de la EIA, entre estudiantes y egresados, que han recibido este galardón desde su primera versión en el año 2012. De acuerdo con MIT Technology Review, esta vez los galardonados han sido escogidos por el jurado entre más de 2.000 candidatos de 16 países latinoamericanos.

Los nombres fueron revelados el pasado 16 de enero y el 30 de este mes se realizará la ceremonia de premiación en Ciudad de México. En esta edición fueron cuatro los colombianos que obtuvieron el premio, entre un total de 35 latinoamericanos. México fue el país latinoamericano con más lauros, con un total de ocho; le siguieron Argentina, Brasil, Chile y Colombia, cada uno con cuatro; luego se ubicaron Ecuador y Perú, con tres respectivamente; Guatemala, con dos; y Bolivia, Honduras y Panamá, cada cual con un ciudadano incluido en la selección.

MIT Technology Review, propiedad del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es considerada la revista de divulgación tecnológica más antigua del mundo. Desde 1899 es una autoridad mundial en materia de telecomunicaciones, energía, informática, materiales, biomedicina, internet y negocios.

A continuación, se presentan los perfiles de los dos ingenieros de la EIA que hacen parte de la clasificación de MIT Technology Review.

María Alexandra Tamayo Castrillón

Su proyecto NanoPro nació en un encuentro tipo “hackathon” (maratón de creación) de innovación en la salud, organizado por Tecnnova y apoyado por la EIA en 2016. Para ese entonces, María Alexandra participaba del semillero de nanotecnología de la EIA, orientado por la profesora Martha Elena Londoño. Ya en el 2017 comenzó a moldear lo que hoy es la idea ganadora de diferentes premios como Capital Semilla de la Alcaldía de Medellín e Innóvate de la compañía EPM, y que ahora le ha valido a su inventora para ser incluida en la lista de los jóvenes innovadores latinoamericanos destacados por el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

 

NanoPro consiste en la fabricación de filtros de agua adaptables tanto a termos como a grifos. En el interior de estos filtros se utiliza nanotecnología para destruir virus, bacterias y hongos.

A diferencia de otros filtros que lo que hacen es retener a los microorganismos, los filtros desarrollados por María Alexandra destruyen los gérmenes, por lo que estos nuevos equipos requieren menos mantenimiento para seguir suministrando agua segura para el consumo humano. Los filtros no necesitan energía y no solamente eliminan microorganismos sino también componentes químicos como el cloro que a veces se presenta en altos volúmenes en el agua potable.

Toda vez que su modelo de negocio persigue un impacto social, por cada filtro que se vende se lleva uno a una comunidad vulnerable que no cuenta con recursos financieros para adquirirlo. Además, se hace en dichos territorios todo un trabajo de educación sobre el manejo del agua.

Para dimensionar la pertinencia de los dispositivos desarrollados, la joven ingeniera explica que todavía en Colombia un 30 % de los usuarios del servicio de acueducto en zonas urbanas no cuenta con agua apta para el consumo humano y que esta situación es aún más sensible en las zonas rurales.


David Leyton Cifuentes

Durante su estadía en Harvard Medical School (Estados Unidos), donde realizó su práctica de pregrado cuando todavía era estudiante de ingeniería biomédica, conoció que por niveles elevados de azúcar en la sangre pueden ocurrir procesos de vascularización (aumento de vasos sanguíneos) anormales que pueden llegar a ocasionar ceguera en los pacientes diabéticos. También supo que el tratamiento más usado para tratar esta condición, la retinopatía diabética, consta de inyecciones intraoculares, las cuales describe como “supremamente invasivas, incómodas e incluso riesgosas, pues pueden ocasionar desprendimiento de retina, sangrado intraocular o infecciones por errores en la asepsia”. Lo anterior, sin dejar por fuera que generalmente el proceso implica que el paciente tenga que visitar al oftalmólogo una vez al mes durante un año.

Por esos días, algunos científicos habían desarrollado y puesto a prueba un nuevo principio activo que detiene la progresión de la retinopatía diabética y evita la aparición de nuevos vasos sanguíneos anormales, sin necesidad de inyecciones. Ahora el reto que se debía resolver era encontrar la manera de aplicar este principio activo de forma segura en los pacientes. En ese punto, David comenzó a trabajar en la formulación de un medicamento de uso tópico, un líquido que encapsule el principio activo para su aplicación en forma de gotas para que este llegue hasta la retina y cumpla su labor.

Hoy en día, este es un proyecto conjunto entre la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad EIA y Harvard Medical School que es posible gracias al trabajo de un equipo en el que, además de David, participan médicos especialistas en oftalmología y un ingeniero químico que buscan dar con la solución para que los pacientes se sometan a un tratamiento mucho más cómodo, en el que se disminuyen los riesgos de infecciones.

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