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Bienestar en la EIA

Así le salimos al paso a la depresión

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad común pero grave que puede padecer cualquier persona e interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas.

Síntomas

  • Pérdida o reducción de energía (fatiga o cansancio).
  • Cambios en el apetito (aumento o disminución).
  • Necesidad de dormir más o menos de lo normal.
  • Ansiedad.
  • Tristeza, vacío emocional.
  • Delirios, alucinaciones.
  • Disminución de la concentración y de la memoria.
  • Indecisión.
  • Inquietud.
  • Sentimiento de inutilidad.
  • Culpabilidad o desesperanza.
  • Pensamientos de autolesión o suicidio y deseos de hacerse daño.
  • Problemas para concentrarse.
  • Baja autoestima.
  • Sentimientos de culpa.

Causas

  • Presencia de enfermedades físicas: bien sean terminales, crónicas, cardiovasculares o infecciones virales.

  • Estrés y sucesos vitales estresantes: quienes hayan atravesado sucesos vitales adversos como duelo afectivo, pérdida de empleo, luto, separación, pérdida académica, etc., pueden tener más vulnerabilidad de desarrollar un cuadro depresivo.

  • El abuso del alcohol y de sustancias químicas adictivas aumenta la probabilidad de que se origine un trastorno del estado de ánimo.

  • Problemas a nivel social, como podría ser la dificultad para relacionarse con los demás o el aislamiento, influyen en la aparición de síntomas depresivos.

¿Qué se puede hacer?

Hablar de los sentimientos con alguien de confianza: el diálogo es liberador y resulta sanador. No es bueno aislarse. Es importante mantener el contacto con familiares y amigos; las redes de apoyo son fundamentales.

Solicitar ayuda profesional: hablar con un profesional en psicología o medicina, pues ellos sabrán cómo acompañar el caso. Puede sentirse mejor si recibe la ayuda pertinente.

Realizar actividades de disfrute: la persona debe seguir realizando las actividades que le gustaban antes de estar deprimida.

Alimentarse saludablemente: mantener hábitos regulares de alimentación, comer verduras y frutas. La depresión puede conllevar a perder peso y vitaminas.

Practicar actividad física: es muy recomendable hacer ejercicio, aunque sea un corto paseo. Igualmente, procurar dormir las horas suficientes para sentir descanso.

Evitar o limitar la ingesta de alcohol y abstenerse de consumir drogas ilícitas: estos productos pueden empeorar la depresión y alterar el efecto de los medicamentos.

Si tiene pensamientos suicidas: pida ayuda a alguien inmediatamente o acuda al servicio de urgencias.

¿Cómo ayudar a una persona con depresión?

  • Escuchándola atentamente y sin juzgamientos o señalamientos.
  • Animándola a buscar ayuda y acompañándola, si es necesario.
  • Apoyándola en su tratamiento.

Para recordar

La depresión no es de débiles, no se es culpable por padecerla.
Si necesitas asesoría psicológica, contacta a las psicólogas de Bienestar Institucional, asiste a la EPS o comunícate con las líneas telefónicas de salud mental.

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